Para ello se usó un chip de 3 milímetros que contiene mil
500 pixeles sensibles a la luz que actúa sobre los bastones y conos, los foto
receptores del ojo.
El implante, que es figado detrás de la retina, fue colocado
a dos hombres que habían perdido la vista debido a una enfermedad llamada retinases
pigmentosa, que se caracteriza por una degeneración de la estructura del ojo sensible
a la luz, reporta en BBC News.
Durante la cirugía se instaló el chip detrás de la retina,
desde donde un cable fino llega asta una unidad de control bajo la piel detrás
del oído, permitiendo que los pacientes perciban luz y distingan formas.
Cuando la luz entra por el ojo y alcanza el chip, ésta
estimula a los pixeles que envían una señal electrónica al nervio óptico, y
éste al cerebro. La sensibilidad del chip puede ser alterada a través de un
disco magnético localizado en el cuero cabelludo.
Para este tipo de implantes no son aptos aquellos que sufren
de glaucoma, degeneración de la macula asociada a la edad, o alguna afección en
el nervio óptico.
En 2010, a un hombre finlandés se le había colocado un chip
que sólo funcionaba en el laboratorio.
Sin embargo el chip, que fue implantado en el Oxford Eye
Hospital and King's College Hospital, es portable. El implante se desarrolló en
Alemania por la compañía Retina Implant AG.